CONFERENCIA DE JOSSUARA SANTOS PIMIENTA
Biblioteca Débora Arango, marzo 19/2016
Estos son algunos recuerdos fragmentados de un valioso momento sobre la historia de la educación en el Brasil, que tuvimos la ocasión de compartir, gracias a la invitación de Bibiana Álvarez, a quien agradezco y a quien, con cariño y respeto, quiero enviar esta apresurada síntesis.
Primero deambulamos por los alrededores del moderno edificio de la biblioteca. Aunque no muy concurrido el evento planeado para celebrar el cumpleaños de la institución, se veían aquí y allá globos de colores y canastillas llenas de libros sorpresa, destinados al picnic literario. Sobre el dorado pasto de esta mañana de marzo, mantelitos a pequeños cuadros rojos y blancos fueron tapete de descanso para quienes se amparaban bajo blancas carpas de los rayos de este ardiente sol que está calentando de manera desacostumbrada durante los últimos años. Estábamos un poco desubicadas, así que nos fuimos con Luzdaly a la conferencia que estaba programada donde, Jossuara Santos Pimienta, una brasileña, doctora varias veces en pedagogía, nos compartió la historia sobre el proyecto de Cecilia Miereles, pedagoga y poeta de Río de Janeiro; le entendí que durante el gobierno de Getulio Vargas. Un proyecto, dijo la expositora, diseñado desde la educación para la paz; montado, entre otras herramientas pedagógicas, a partir de la correspondencia entre escolares pertenecientes a diferentes países de América Latina, desde la tesis que sostiene que: “El conocimiento de los otros trae respeto y no más la guerra”, narró la expositora en un dificilísimo español, interrumpido aquí y allá por vocablos en su lengua, creo, y que ella nos pedía que tratásemos de traducir a nuestro idioma. Muy valiente, me pareció esta señora, enfrentándose a una conferencia en una segunda lengua que no domina del todo y en un país extranjero para ella. Menos mal que su público no alcanzaba a más de veinte solitarios que tratábamos, de hacer menos dolorosa la soledad de ese nuevo sábado, sin nadie con quien compartir la calidez de esa mañana veraniega de marzo que ya se fue, como ha de irse todo hasta que estemos más allá de la muerte, es decir, hasta que no estemos, ni solos, ni acompañados: si nadie y sin nada.
Jessuara se refirió a herramientas pedagógicas que fueron usadas por Cecilia, tales como un periódico donde abordaba temas éticos, filosóficos y otros, relacionados con la educación, propiamente dicha. Narró que todo esto se desarrollaba desde la Biblioteca Infantil Río de Janeiro, situada en un bellísimo edificio, de estilo neopersa, que el miedo al comunismo hizo desaparecer, lo mismo que el proyecto pedagógico de la poeta brasileña. También desapareció con ésta el fuerte movimiento que impulsó al Brasil, al comienzo de los años treinta, a un loable impulso hacia la creación de bibliotecas infantiles de origen escolar para chicos. Lugares donde se hacía música, cartografía, juegos y teatro. Centros de cultura, lugares de placer. “de libros, también”, dijo jossuara. Lugares de preservación y divulgación de la cultura brasileña donde se tuvieron maravillosas experiencias con la tecnología que para la época existía: la radio y el tocadiscos.
Me encantó cuando Jossuara dijo que, a través del español se familiarizó a los chicos del Brasil con la cultura de América Latina ¡y estaba hablando de los años treinta! O sea que, para esos ya lejanos años de comienzos del siglo XX, ya existían en Brasil los objetivos que nosotros apenas empezamos a vislumbrar como los de la fraternidad y la unión de los pueblos.
Como una sincera y honesta auto-crítica a su país de aquellos lejanos años, Jossuara afirmó que: “Los brasileños sólo mirábamos, entonces hacia Europa y Norte América” y afirmó que la trans-culturación es un movimiento hacia la paz del mundo. Con todo, este proyecto posibilitaba a los chicos el aprendizaje de los idiomas. El español es hoy obligatorio en Brasil. Claro que se puede optar por el español o el inglés. Se refería, entendí, al programa de los colegios.
Pero no todo fue color de rosa. También hubo cosas tristes, afirmó. Por aquellos años se tildó a los maestros la Escuela nueva, dentro de cuyos postulados estuvo el proyecto al que se hacía referencia en la conferencia, de comunistas. Narró como aquellos apóstoles de la educación perdieron sus empleos. Afirmó, con tristeza como se destruyó esa hermosa biblioteca con sus bellas torres neopersas. Y, afirmó no comprender como se perseguía como comunistas a los lectores de Tom Sawyer, quien, como sabemos, poco tenía que decir sobre sistemas políticos con sus aventuras infantiles vividas a la orillas del Mississipi, donde, de niño, cuentan que intercambiaba boletos por biblias y a los receptores de Mark Twain, quien, cuenta la historia, tenía una escasa visión financiera la cual, según algunos de sus biógrafos, lo llevó a la quiebra. Apenas podrían estos dos insignes escritores, piensa uno, inspirar discusiones sobre economía política. No entendí muy bien, pero creo que precisó como fecha central de estos nefastos sucesos el 19 de octubre de 1987, cuando yo apenas ingresaba, tarde, en la Universidad. El predio se dedicó a recolectar impuestos. El Estado al servicio del dinero. No es novedoso. Ya lo sabemos. El estado, al menos en los sistemas capitalistas, no sé los otros, se administra con billetes de banco, no con hojas de libros. Por eso esos libros infantiles fueron a parar a la basura.
Finalmente, y disculpándose por hacerlo en ese momento, la dulce voz de Bibiana Álvarez finalizó el acto con la lectura de la hoja de vida de esa brillante expositora, quien explicó con lúcida precisión como Freire, para esos años, estaba por fuera del ámbito temporal del proyecto en mención. Y esto como precisa respuesta a uno de los asistentes y luego dijo que Freinet y todos los grandes pedagogos fueron objeto de estudio, análisis y aplicación por Cecilia Meireles. Como correspondía, claro está.
Estas son, reitero que puede haber imprecisiones, algunas de las ideas de la brillante expositora a quien al final invité a visitar y compartir su sabiduría con los maestros de Envigado y, en particular con los de la Normal. Lamenté, con tristeza, que no hubiese un público tan nutrido como el que la ocasión ameritaba y sentí vergüenza por ello.
Martha Silvia Ángel Ortiz
Datos personales
- Nombre: Martha Silvia Angel Ortiz
- Lugar: Envigado, Antioquia, Colombia
Profesora de Español y literatura de la Institución Educativa Normal Superior de Envigado, licenciada en el área, de la Universidad de Antioquia. Especialista en Dificultades del Aprendizaje Escolar, de la Universidad Cooperativa Especialista en Dificultades del aprendizaje escolar.
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